Salimos desde la churrería Er Mojaíto camino del cementerio, donde Benito nos ofreció una serie de explicaciones sobre la ruta que íbamos a realizar, una ruta circular que partía y llegaba al mismo lugar. Caminos por esa cuesta inmensa que nos lleva hasta el cauce del río y, antes de llegar a la bajada del Charco de las Viñas, descendimos por un camino que se transformó en trocha de subida. Poco a poco, entre el primer frescor del agua y el posterior ascenso encontramos el tono adecuado y paso paso llegamos hasta el que será futuro mirador de la vereda del Pecho Enebral. Una arista de la montaña que mira al mar y a la sierra y desde la que contemplamos extasiados el paisaje que la naturaleza ojeneta nos ofrece. Continuamos por la cara sur del Enebral para ascender después a su cumbre. Un otero natural, magnífico, con un pino solitario como emblema. Tras el descenso y bordear la parte trasera del Pecho Enebral a través de campos de margaritas y pinos insignis llegamos al puente centenario. Otro descanso antes de afrontar el final de la ruta.
Despedimos a Manuel, Miguel y Alba porque el grupo decide continuar hacia Pecho Santo por la pista grande que lleva hacia Cerrillares. Paso a paso, subida y subida, recta entre sombras hasta encontrar el empedrado atajo de descenso que nos llevó a descubrir una cascada blanca y caudalosa en el corazón del valle. Invisible desde la carretera que lleva a los caracolillos. Paso a paso y notando los primeros síntomas de cansancio llegamos hasta el cementerio viejo y de allí, al casa Antonia. Cervecita y charla animada.
Un saludo a todos los integrantes de esta Segunda Ruta Oficial del CLub Senderista de Ojén: Juan Pedro, Benito, Israel, Antonia, Marisa, Claudia, Miguel Junior, Nina, Francisco, Raquel, Juanma, Manuel, Alba, Ramón, Carlos, Eva, Noemí, Juan Francisco, Inma, MIguel Senior, Mª Carmen, Antonia, Paco y Antonio